AZ Alkmaar: el laboratorio de fútbol holandés que aprendió a competir formando talento
25 ago 2026 · Publicado en LinkedIn

Hay clubes que construyen su identidad alrededor de una camiseta, otros alrededor de una ciudad y algunos alrededor de una idea. AZ Alkmaar pertenece a este último grupo. Desde hace más de una década, el club neerlandés viene desarrollando un modelo que combina formación, datos, innovación y sostenibilidad económica para competir contra instituciones con recursos muy superiores.
Lo interesante es que esta historia no comenzó ayer. AZ llegaba a 2010 como campeón de Países Bajos y con el golpe todavía fresco del derrumbe de DSB, pero lejos de quedar atrapado en esa crisis, comenzó a reconstruirse desde una lógica mucho más sostenible. Aquel equipo terminó cuarto en la Eredivisie y volvió a clasificarse a competiciones europeas. Un año después repitió la posición y alcanzó los cuartos de final de la Europa League. Desde entonces, Europa se convirtió casi en una costumbre para un club que no tiene ni la dimensión económica ni la masa social de Ajax, PSV o Feyenoord.
Durante los años siguientes ocurrió algo que, visto en perspectiva, parece haber sido mucho más importante que cualquier posición en la tabla. AZ empezó a convertir su academia en el centro de su estrategia. Jugadores como Teun Koopmeiners, Tijjani Reijnders, Myron Boadu, Calvin Stengs, Sam Beukema y otros comenzaron a recorrer ese camino entre la formación y el primer equipo.
En 2017-18, por ejemplo, AZ terminó tercero en la Eredivisie y ya estaba dando minutos a varios de esos jóvenes. Dos años después protagonizó una de las mejores campañas de su historia reciente. La temporada 2019-20 se interrumpió por la pandemia cuando el equipo tenía 56 puntos en 25 partidos y compartía la cima con Ajax. No fue un espejismo. Era la consecuencia de una estructura que empezaba a funcionar.
Pero quizás la mejor manera de entender el proyecto sea mirar lo que ocurre bastante antes de que un jugador llegue al estadio.
AZ lleva años trabajando con herramientas que intentan medir capacidades cognitivas vinculadas al fútbol. A través de BrainsFirst , por ejemplo, evalúa aspectos como la memoria, la anticipación, la atención y la velocidad con la que un jugador procesa información. La pregunta deja de ser solamente cuánto rinde hoy un chico de 14 o 15 años y empieza a ser cuánto potencial tiene para convertirse en futbolista de élite.
Me parece una diferencia enorme.
Es parecido a lo que ocurre cuando alguien contrata a una persona para un trabajo. Podés mirar solamente lo que sabe hacer hoy o intentar entender también su capacidad para aprender, adaptarse y resolver problemas que todavía no conoce. AZ intenta llevar esa segunda mirada al fútbol.
La metodología no termina ahí. El club también utiliza tecnología para centralizar información física, médica y deportiva y trabaja sobre el desarrollo individual de los futbolistas. La intención es que el jugador aprenda a tomar decisiones, que entienda el juego y que pueda resolver situaciones por sí mismo. No se trata simplemente de formar jugadores para un sistema, sino de formar futbolistas capaces de interpretar diferentes escenarios.
Y los resultados de esa filosofía aparecieron en 2023, cuando AZ hizo historia. Su equipo juvenil ganó la UEFA Youth League, convirtiéndose en el primer club neerlandés en conquistarla. Para llegar al título eliminó al Barcelona, goleándolo 3-0 como visitante, venció 4-0 al Real Madrid y superó al Sporting CP por penales antes de derrotar 5-0 al Hajduk Split en la final.
Pero acá aparece algo todavía más interesante. AZ no utiliza la cantera solamente para producir jugadores. La utiliza también para producir valor económico.
En la temporada 2023-24, el club registró €42 millones de ingresos netos y tuvo un fuerte incremento de sus ingresos por transferencias gracias, entre otros, a las ventas de Reijnders, Beukema, Kerkez y Karlsson. Reijnders terminó en el Milan y posteriormente dio el salto al Manchester City, Koopmeiners llegó a Juventus y Kerkez continuó su carrera en la Premier League. No son jugadores que simplemente pasaron por Alkmaar. Son activos que fueron desarrollados, potenciados y vendidos en momentos estratégicos.
Y acá aparece una de las claves del modelo. AZ sabe que no puede retener eternamente a sus mejores futbolistas. En realidad, entiende que vender forma parte del proyecto. El propio director de fútbol Max Huiberts ha explicado que jugadores como Reijnders, Koopmeiners, Beukema y Odgaard permanecieron varios años en el club y superaron las 100 apariciones antes de marcharse. La venta no es una urgencia. Es una etapa del proceso.
Eso cambia completamente la relación entre formación y mercado.
En muchos clubes, la cantera aparece como una promesa de futuro. En AZ, la cantera es parte del presente. Forma jugadores, alimenta al primer equipo, genera resultados deportivos y, cuando llega el momento adecuado, genera ingresos que permiten continuar financiando el sistema.
Por eso el proyecto tiene tanto valor para quienes pensamos el fútbol desde la gestión. No se trata de copiar exactamente lo que hace AZ. Sería absurdo intentar trasladar un modelo neerlandés de manera automática a Argentina, Uruguay o cualquier otro mercado. Se trata de entender la lógica que existe detrás.
Primero hay una identidad. Después una metodología. Luego aparecen las herramientas para medir y mejorar. Y finalmente existe un modelo económico que permite que todo eso sea sostenible.
AZ no siempre termina segundo, tercero o cuarto. De hecho, en 2025-26 acabó séptimo en la Eredivisie. Pero ganó la KNVB Cup y aseguró su participación en la Europa League de la siguiente temporada. Ese detalle también es importante porque demuestra que la sostenibilidad no significa ganar siempre. Significa tener una estructura capaz de competir, reinventarse y volver a empezar.
Quizás por eso AZ Alkmaar sea uno de los proyectos que más me interesa observar.
Porque mientras algunos clubes buscan la próxima gran contratación, AZ lleva años preguntándose quién puede convertirse en esa contratación dentro de cuatro o cinco años.
Mientr as otros esperan que aparezca el talento, ellos trabajan para encontrarlo.
Y mientras algunos venden porque necesitan sobrevivir, AZ intenta vender porque el modelo está diseñado para hacerlo.
Ahí está, para mí, la verdadera enseñanza. El fútbol puede seguir siendo pasión, intuición y talento. Pero cuando esas tres cosas encuentran una estructura que las acompaña, pueden convertirse en algo mucho más poderoso.
AZ Alkmaar no construyó un modelo perfecto. Construyó algo más difícil de conseguir en el fútbol. Un modelo que tiene sentido.
Y quizás esa sea una de las preguntas que deberíamos hacernos mucho más seguido en nuestros clubes. No solamente qué jugador queremos contratar el próximo mercado, sino qué futbolista queremos formar, qué club queremos ser dentro de cinco años y qué estructura necesitamos construir hoy para llegar hasta ahí.
Porque en el fútbol, como en casi todo, los resultados que parecen repentinos suelen ser la consecuencia de decisiones que alguien tomó muchos años antes.
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